Hace apenas dos días no sólo juraba que era capaz de olvidarte sino que lo hacía. Olvidaba tu risa por un rato, y no pensaba en tus manos durante horas.
Hace dos días volviste buscando lo que habías perdido. Y no lo encontraste. Y, rebuscando, te topaste de lleno con algo que no conocías: mi orgullo. Mi orgullo y mis ganas de decirte que estoy harta de ser menospreciada, que mis sentimientos no son de cartón y que encontrar a alguien como yo no es fácil. Que tú lo hiciste, y que desperdiciaste tu oportunidad.
Intentas arreglarlo, pero no me valen tus verdades de borracho. Cientos de golpes no se curan con una verdad. Es increíble que solo con unas copas de más hayas podido decir después de tanto lo que sientes.
Por suerte, he tenido tiempo suficiente para reconstruir los muros de mi autoestima, finas vallas de orgullo que ahora están en el lugar que siempre ocuparon las grandes murallas inquebrantables que tú conseguiste derribar.
Vas a tener que arrastrarte más si quieres que te haga un hueco entre tantos escombros.
BRA-VO. Llámame y hablamos
ResponderEliminarte quiero
Di que si, quien algo quiere algo le cuesta.
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